POR UNA POLÍTICA DE JUVENTUD EN LIÉBANA


Cualquier observador objetivo de la realidad de Liébana puede darse cuenta de que, aunque la comarca ha mejorado en muchos aspectos materiales, y en algunos, como el de las actividades turísticas, puede servir de modelo para otras zonas de Cantabria, la juventud lebaniega es un sector social abandonado a su suerte, para el que no existen políticas sectoriales específicas, y en el que, desde los ayuntamientos, no se invierte ni una sola peseta pública al margen del mantenimiento de los centros escolares, las subvenciones a ciertas actividades deportivas y los cuantiosos gastos en festejos, casi siempre pensados más como oportunidades de negocio para la hostelería local, que como ofertas de interés cultural o lúdico para la juventud.


Y ante esta falta absoluta de política de juventud, la suerte de los óvenes de Liébana no es distinta de la que corre este sector social en otras zonas de características más urbanas, porque el estar a cien kilómetros de la ciudad no nos priva de los potenciales peligros que acechan a los jóvenes, con el agravante de que en las poblaciones mayores existe, junto con los mismos riesgos y solicitaciones negativas, una oferta de actividades y oportunidades públicas y privadas mucho más numerosa. Esto es así, y a la vista están los resultados, por más que ciertos alcaldes lebaniegos no quieran verlo y muchas familias directamente afectadas por algunas lacras juveniles prefieran vivir sus dramas en silencio.


El Grupo Socialista de Potes ha manifestado muchas veces su preocupación por la carencia de una verdadera política de juventud en nuestro ayuntamiento, la última vez con ocasión del pleno ordinario del cuarto trimestre, celebrado el día 3 de octubre. Entonces el Concejal de Juventud, ante nuestra pregunta, manifestó que se analizaría la iniciativa socialista de crear actividades de ocio alternativo, semejantes a las existentes en varios ayuntamientos de nuestra región, pero que era un tema muy difícil porque lo único que interesaba a nuestros jóvenes era el fútbol.


Por supuesto, los concejales socialistas no compartimos la opinión del equipo de gobierno de nuestro ayuntamiento. Creemos que, sin haber tenido una sola iniciativa sobre el asunto, no se puede hacer esa categórica afirmación que, como todas las generalizaciones, estamos seguros de que no responde a la realidad, por más que como cualquier actividad que se pretenda iniciar desde cero, una política municipal de juventud necesite cierto tiempo de rodaje y de adaptación a las circunstancias concretas de la realidad social de la comarca.

En este contexto, cabe destacar que durante la última semana, dos noticias han vuelto a poner de relieve estos problemas que afectan directamente a la juventud de Liébana. Por una parte, el pleno de la mancomunidad de Liébana y Peñarrubia aprobó en su última sesión un proyecto de ocio alternativo para niños y jóvenes, propuesto por el departamento de Servicios Sociales, para realizar durante tres meses en la primavera del 2.003, pero condicionando su desarrollo real a la consecución de subvenciones de diferentes organismos públicos. Por otra, una importante operación contra el tráfico de drogas en Cantabria, en la que se han incautado, entre otras cosas, 18 kilos de speed y 229 pastillas de éxtasis, y en que se han detenido 7 personas, entre ellas un conocido “discjockey” de Cantabria, alias “Tamagochi”, muy popular entre los jóvenes lebaniegos por ser uno de los pinchadiscos habituales de la única discoteca o sala de fiestas de la comarca.


Ante este panorama, la cicatería y la ceguera política de los responsables municipales de Liébana ante la propuesta del departamento de Servicios Sociales que comentamos se revela como gravemente irresponsable, y es casi un insulto para los jóvenes y sus familias, expuestas a las actividades, tan ilegales como públicas, de ciertos desaprensivos.


El Grupo Municipal Socialista de Potes quiere hacer pública la postura que defendió en dicha sesión de la mancomunidad su representante Fernando Puertas: ante la carencia absoluta de política de juventud en los ayuntamientos de la comarca, no se puede dejar pasar más tiempo sin ofrecer alternativas de ocio a los jóvenes lebaniegos, por lo que el proyecto presentado por el departamento de Servicios Sociales debe llevarse a cabo con o sin subvenciones. No es de recibo que ayuntamientos como el de Potes, que se gastan alegremente muchos millones en fiestas de muy poco fuste, escatimen los dineros públicos para iniciativas tan necesarias como ésta dirigida a los jóvenes y niños que ahora proponen los Servicios Sociales de Liébana.


La mancomunidad de Liébana y Peñarrubia ya rechazó hace meses la oferta de un educador de calle, financiado en la parte más importante por la administración regional, por lo que, de malograrse esta nueva propuesta, sería la segunda ocasión en que los políticos lebaniegos cometen el mismo error. Y es que, volvemos a repetir, pese a lo que opinan muchos regidores municipales, existe una necesidad real y urgente de realizar un trabajo social con los jóvenes de la comarca, tan expuestos como los del medio urbano a todo tipo de riesgos, y mucho más carentes de iniciativas y actividades alternativas.


La propuesta que la mancomunidad de Liébana y Peñarrubia ha dejado sobre la mesa, pendiente de que las subvenciones se materialicen, consiste en ofrecer una alternativa al ocio de los niños y jóvenes por las tardes y las noches, durante tres meses, a lo largo de la próxima primavera. Se pretende ofrecer talleres y deportes variados (radio, música, escalada, fotografía, cocina…), para lo que se contratarían tres monitores, un coordinador y dos asociaciones culturales para la realización de cursos monográficos y actuaciones. El presupuesto total estimado asciende a 16.000 ¤ (2.700.000 pta.), cantidad que se repartiría entre los ocho ayuntamientos mancomunados proporcionalmente a su número de habitantes, a razón de 2,70 ¤ por habitante, lo que supondría para el ayuntamiento de Potes (el de mayor población) un gasto de 4.300 ¤ (715.000 pta.).


Estamos, pues, hablando de cantidades perfectamente asumibles por nuestros ayuntamientos. Ya es hora de que los regidores lebaniegos empiecen a darse cuenta de que no existe mejor inversión para el futuro que el dinero público que gastemos en dar alternativas reales a la juventud, tanto de ocio como de trabajo, vivienda o cultura, sobre manera en una comarca de población envejecida como Liébana que necesita urgentemente incentivar la creación y la estabilidad de parejas jóvenes para garantizarse un futuro socialmente vivo y dinámico, si no queremos convertirnos simplemente en un parque temático o una reserva para esparcimiento de sociedades vecinas más sanas, ricas y equilibradas que la nuestra.